Janitzio

Durante las grandes migraciones de Mesoamérica,  grupos étnicos denominados purépechas se asentaron en el Estado de Michoacán,  algunos de ellos forjaron un gran reino que se mantuvo autosuficiente e incluso libre del imperio azteca.
El lago de Pátzcuaro tiene cinco islas:    Jaráracua es la más grande,  La Pacanda,  Tecuene,  Yunuén y Janitzio.
Una leyenda antigua,  relacionada con la Cosmogonía, dice que el oro de Tiripame-Curicahueri,   "El gran luminoso" (el sol),  y la plata de Zaratonga  (la luna),   se fundieron y surgió así el lago de Pátzcuaro,  del cual emergió la dama lunar convertida en "Flor de Elote" por eso en la isla llamada Janitzio,  al alba y al atardecer las aguas reflejan los rayos solares y en las noches la luz lunar riela estremecida haciendo pequeñas olas.    Esos dioses que simbolizan la luz,  la belleza y el amor,  también tienen el don de dar mantenimiento a los hombres,  pues sus hijos son el pescado blanco y el charal.
La diosa lunar enseñó a las mujeres a hilar y a bordar su vestimenta de gran lucimiento y distinción.  Las guares de Janitzio visten el guanengo,  una blusa bordada en punto de cruz.    El peso del ropaje obliga a que las mujeres caminen con firmeza y parsimonia.    Por las noches la falda de una mujer es la cobija para toda la familia.

Los días primero y dos de noviembre,  dedicados al culto de los antepasados,  Janitzio se convierte en una hoguera por el resplandor de los cientos de velas que alumbran tumbas y altares.    De acuerdo a la tradición,  únicamente las mujeres deben entrar al camposanto a barrer los sepulcros y adornarlos con flores naturales y otras hechas con hojas de elote;  las cruces y cristos se elaboran con pasta de maíz.  -Mientras ellas cantan y lanzan lamentos agudos,  los hombres en lontananza del lago en silencio,  deben remar formando círculos o cruces con sus canoas aladas.    Posteriormente hombres y mujeres se reúnen a comer corundas,  pirichis y kurákatas con mole,  caldo de pescado y atole.


Amsterdam, Holanda

Por siempre esta ciudad ha sido la cuna de poetas, pintores,  escritores y músicos.    En algunas ocasiones ha sido llamada la Venecia del Norte debido a sus canales, pero sus habitantes,  quienes se sienten justificablemente orgullosos de su ciudad,  consideran que es incomparable.
Fundada en el siglo XIII,  un grupo de pescadores se asentaron en una pequeña área entre el Río Amstel y el Mar del Sur,  aquellos primeros pobladores construyeron un dique  (muro para contener las aguas) para proteger su aldea y una vez instalados,  la llamaron Amsterdam. Su persistencia en ganar terreno al mar,  fue recompensada en 12 75,  cuando el conde Floris V de Holanda reconoció oficialmente como ciudad a la pequeña, pero próspera comunidad,  dando lugar al nacimiento de Amsterdam.
A principios del siglo XVII,  los patriarcas de la ciudad propusieron un innovador proyecto,  cavar tres canales principales,  en forma semicircular,  dándole a Amsterdam la forma de una media luna.    Numerosos pequeños canales se fueron conectando a los más grandes,  todos ellos cruzados por más de mil puentes.
Residencias pertenecientes a ricos mercaderes y banqueros,  fueron construidas a la orilla de los canales, así como las bodegas donde almacenaban las maderas exóticas y mercancías,  traídas desde tierras lejanas por medio de su poderosa flota mercante.    Estas construcciones son reflejo de la Edad de Oro de Amsterdam,  considerando en ese tiempo, como el puerto europeo más próspero.    A pesar del paso del tiempo, es una ciudad vigorosa, con habitantes tradicionalmente amigables, tolerantes, y cosmpolitas por naturaleza.


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